Paloma Navares

Paloma Navares (Burgos, 1947) es una artista que vive y trabaja en Madrid. Se trata de una artista multidisciplinar, que trabaja en temas sociales o la revisión del canon en la historia del arte, a través de género. De pequeña Paloma Navares estuvo interna en un colegio religioso, y con un problema visual que la condicionó en sus relaciones sociales, y en replegarse a un mundo interno. Una de las monjas la enseñó a pintar, a través del calco, y otras técnicas con estampas. Cuando fue más mayor su padre, la llevaba al Museo del Prado, y empezó a pintar al ver los copistas del museo.

Su lenguaje plástico está construido desde la idea de hibridez y sustentado, desde sus inicios, en la práctica interdisciplinar, el ensamblaje de técnicas y soportes, y la utilización de materiales industriales. Materiales fríos, asépticos. Uno de los recursos habituales en su práctica es el Apropiacionismo. Consiste en usar elementos de otras obras o del pasado, con otra visión. La pintura se le quedó corta en el principio de su carrera, y unió su conocimiento de danza con el espacio como medio donde se desarrolla una acción, que incorpora en sus primeros trabajos. El vídeo aparece como recurso lo que le da múltiples posibilidades. Su producción artística da comienzo en torno a 1979 y es una extensa producción normalmente basada en series, con temas relacionados. Su obra responde a diversos procesos de investigación en los que indaga las temáticas sociales y profundiza en el mundo de la mujer. Entre los temas recurrentes de su obra destacan la condición femenina, el paso del tiempo, la imagen ideal, la cuestión de la belleza o el envejecimiento.

Sus primeros trabajos están relacionados con la danza y la perfomance como Canto al árbol caído (1981-82), Encuentros de luna llena (1984), Casa del olvido (1998) y Cuerpos de sombra y luz (1999). Circuito cerrado, circuito infinito, (1980-1986) es una video instalación en la que un tigre o una pantera, o una serpiente se pasean en un espacio cerrado, como la jaula del zoo, proyectado en salas de museos, en el que el espectador se convierte en un invasor. En la obra de Paloma Navares está presente el apropiacionismo, como en Ensamblajes (1981) o Tulipanes blancos para Lucrecia (1991), Lucrecia es una mujer que prefirió morir tras ser violada para no ser deshonrada. Revisando el papel de las mujeres en la Historia del Arte.

En múltiples obras toma cuerpos y elementos del pasado para darles un significado distinto, con el uso de luces revisa el canon patriarcal de la Historia del arte en obras como Venus, Ninfas y otras Evas (1989-96) o Almacén de silencios (1994-5). La instalación Cuerpos de sombra y luz (1993-1997), en el que con partes del cuerpo humano alude a las intervenciones médicas y a los transplantes quirúrgicos. Un stock de partes de humanos es lo que evoca esta instalación. En una de las piezas de la serie Productos Navares, Garantía de seducción (1997-1999), la propia artista pasa a ser la Venus de Boticcelli, y muestra en la imagen los rulos que ha de llevar para tener esa espléndida melena, lo que supone una crítica al ideal de belleza femenino impuesto.

La serie Híbridos, artificio y seducción (1993-2000) está compuesta por obras que realiza la artista en torno al concepto de belleza contemporáneo, y de todos los elementos, como el maquillaje, los cosméticos que se utilizan para ser la mujer «ideal». Siguiendo la línea de crítica al canon femenino, Milenia, del corazón y artificio (1997-1999) es un ser icónico concebido por Paloma Navares dentro de su trayectoria, como un ente sometido a los roles de belleza e intervenido con una crítica a la cultura del canon de la mujer occidental. Begoña (2003) es una instalación audiovisual realizada por la artista de su serie Stand by (2000-3), en las que investiga sobre la realidad de los procesos de enfermedades mentales y como afectan a las personas ingresadas en instituciones.

Luz del pasado (1993-2017) es una instalación de los años noventa compuesta por un conjunto de 29 envases plásticos contenedores de fetos, bebes con cordón umbilical llenos de connotaciones y posibles lecturas, que parecen material de laboratorio. Flores a Rwanda (2006) rinde homenaje y trae a la memoria uno de los acontecimientos históricos más dramáticos del siglo XX: el genocidio de Rwanda. Se calcula que se violaron miles de mujeres, usando el sida como arma de guerra durante este conflicto. La serie Otros páramos (2004-2010) es un proyecto sobre las mujeres que han sido silenciadas a lo largo de la historia, en el que hace visibles las tradiciones, poemas e idiomas secretos como las obras Misuague, canción de Geisha o Kwaiwen, la mujer del Samurai. Ojos que miran el universo (2015) es una instalación compuesta por un cuerpo yacente cubierto por un manto blanco, y sobre el que se proyecta a modo de fondo un vídeo sin sonido con motivos florales de inspiración japonesa, y que podría tener una relación directa con la artista.

Una de las últimas entrevistas que ha concedido Paloma Navares en 2020 (en el ABC) es con motivo de su exposición El vuelo, actualmente en el Museo MUSAC de León. Esta exposición podrá visitarse hasta el 28 de febrero, aunque debido a las restricciones por COVID en la provincia de Castilla y León los museos están cerrados, aún se puede disfrutar a través de vídeos incorporados al IGTV de la cuenta de Instagram del museo. Una fuente fundamental para el conocimiento de la trayectoria de Paloma Navares es el programa Metrópolis que le dedicó un monográfico a la artista en enero de 2018.

Para saber más sobre la amplía trayectoria de la artista Paloma Navares, os recomiendo que os paséis por su página web.

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